maternidad

En mi otra vida tuve que ser muy mala persona

baby-215867_1280Sí, eso es lo que creo, tuve que ser una persona horrible para vivir lo que vivo,  porque no me parece normal lo que me pasa. La gota que colmó el vaso la puso ayer uno de mis vecinos. Sin temor a equivocarme, puedo afirmar y afirmo, que mi vecino es ¡gilipollas!

Sabes que, desde que me quedé embarazada, duermo en otra habitación para reducir las tomas de pecho y poder descansar un poco más, dado que estoy de reposo hasta las 12 semanas. Pues bien, en este tiempo, mi marido es el que se ha encargado de llevar a la cama al niño y se las ha tenido que ingeniar de mil maneras para dormirlo sin pecho. En los último días, a mi hijo le está costando más eso de irse a dormir, y lleva varios días acostándose a las 3 de la mañana. Mi marido se levanta a las 6, así que ya te puedes imaginar cómo está.

Antes de ayer tuvimos una noche movida. El niño se enfadó y tuvo la rabieta del siglo. Gritos, patadas, manotazos, llanto descontrolado… Era un auténtico caos. Mi marido, que por regla general es una balsa de aceite, perdió los nervios y le gritó (normal, la falta de sueño te hace más irascible). Estuvo con la rabieta bastante tiempo, hasta que al final conseguimos calmarlo.

Al día siguiente estábamos fatal. Cansados, con los nervios a flor de piel y yo con  sensación de culpa por hacerlo todo mal. Con tanta impotencia por esforzarme por hacer lo mejor para mi hijo y no recibir ningún tipo de ayuda… 

Intentar llevar una educación basada en el respeto, en el cariño y en la comprensión es tan complicado cuando tu infancia fue totalmente contraria… y, sobre todo, cuando estás tan sola. Porque estamos completamente solos. Pero solos, solos. Que sí, que tenemos familiares aquí, pero no nos ayudan lo más mínimo. Mi madre, por ejemplo, es incapaz de venir a mi casa a echarme una mano con la limpieza, la comida o para quedarse con el niño en lo que me ducho. Llevo dos años pidiendo comida a domicilio.

Mi padre es aún peor. Los días que ha subido a casa (cuando el bebé tenía pocos meses), se quejaba de cómo estaba todo de desordenado y sucio. Vamos, que prefiero que no venga porque lo único que va a hacer es criticar. Con él, evidentemente, no puedo contar para que me ayude con nada logístico, como fregar los platos o tender. Él eso no lo ha hecho en la vida. Y, por si fuera poco, pone todos los obstáculos del mundo para que pueda conseguir mi objetivo de crianza respetuosa. Discute con mi madre delante del niño, se burla de él, le miente…

Y mis amigas…, pues tampoco puedo contar con ellas. La mayoría tienen niños de la misma edad y trabajan, así que por las mañanas no puedo verlas. Sé que no está bien quejarme sin haber pedido ayuda, por eso decidí pedirla, pero no la he tenido. Les he dicho de quedar para poder desahogarme. Al final, terminamos hablando de ellas y no se preocupan por cómo estoy de verdad. Vamos, que no tienen ni idea de lo que estoy sufriendo y lo desquiciada que me encuentro porque, aunque me ponga un cartel en la frente, no lo ven.

Pues así estaba yo, sumida en tal angustia y tristeza cuando me encuentro con mi vecino quien, ni corto ni perezoso, nos empieza a preguntar que qué le pasa al niño porque con sus llantos no puede dormir. ¿Perdona? ¿Me lo estás diciendo en serio? ¿Y qué te crees que estoy haciendo yo cuando llora, una fiesta? ¿Te piensas que me voy al bingo y lo dejo solo en casa para que sus llantos sólo te despierten a ti? ¿De verdad puede haber gente tan estúpida? ¿Qué pretendes que haga? ¿Le pongo cloroformo, lo tiro por la ventana o le doy un sartenazo para que pierda la consciencia?

Ahí estaba él, más ancho que pancho, quejándose de que no podía dormir, cuando nosotros llevamos 2 años con despertares nocturnos, con rabietas, con llantos, sin ayuda… y viene este imbécil a decir que el niño le despierta. ¡Tendrá cara! Si nos podía haber dicho: “Vaya, al niño le cuesta dormir por la noche. ¿Lo tenéis que estar pasando fatal, no? Porque si a mí me cuesta dormir, me imagino a vosotros. ¿Estáis bien?” Pero no, el muy  asqueroso, que se pegó más de 4 meses haciendo obras en su casa, con ruido desde las 10 de la mañana hasta las 10 de la noche, parando sólo media hora para comer, sin respetar siestas, sábados, domingos ni festivos, se pone ahora a quejarse de un ruido que está fuera de nuestro control.

Me dieron ganas de darle con la mano abierta. ¡Gilipollas!

Bueno, ya me he desahogado. Pero, en serio, algo tenemos que hacer porque este nivel de ansiedad no es bueno para mí ni para el bebé. ¿Vosotros habéis sentido alguna vez estar tan solos? Que nosotros por no tener, no tenemos ni ayuda de una triste guardería, porque donde vivo no hay absolutamente nada. Ni guarderías, ni ludotecas ni escuelas. Nada. Con la familia no puedo contar y con las amigas; menos…

Es todo tan triste y tan duro… Porque si no tengo ayuda pues, por lo menos, que no me vengan a joder, ¿no?

 

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5 comentarios sobre “En mi otra vida tuve que ser muy mala persona

  1. Wuau si que estas viviendo algo fuerte, pero un bbe no puede desquiciarte normalmente debes acudir al médico y ver si algo le esta pasando. Mi sobrino era bastante inquieto y estaba desesperando al mundo tiene dos años y medio y le acaban diagnosticar autismo nivel 3. No digo que sea tu caso. Pero debes checar que todo este bien

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      1. Bueno en eso tienes razón va a depender del pais donde vivas, pero creo que si tu consideras que estas haciendo las cosas bien debería buscar ayuda profesional y así ayudar a tu bb el tampoco debe estarla pasando bien no descansa 😦 hay que checar si hay algún programa de atención en internet)

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  2. Vaya chica, entiendo las ganas de pegar a tu vecino, yo no creo que hubiese podido aguantar una respuesta borde pero de las de verdad. Siento mucho que estes tan sola la verdad, lo único que se me ocurre es que intentes averiguar si hay algún grupo de mamis o de embarazadas que pueda servirte de red de apoyo.
    Mis padres y mis suegros no viven muy cerca pero algo de ayuda tenemos y la verdad es que siempre he preferido que haya distancia. En cuanto a las amigas, te entiendo bastante aunque en mi caso es distinto. Somos los primeros en tener un hijo y los amigos con los que más nos juntabamos antes, parecen no entender del todo que nuestras necesidades han cambiado. Eso sí, hemos empezado a relacionarnos con personas nuevas y con amigos con los que antes teníamos menos contacto pero que ahora se encuentran en una etapa de su vida más cercana a la nuestra.
    Bueno acabo por recordarte que nosotras estamos aquí y que también podemos ser una red de apoyo (aunque no podemos ayudar con la limpieza claro).

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  3. Qué duro lo que cuentas, mamaaldesnudo…y qué real! Sabes? Creo que más de una nos hemos sentido así muchas veces, y cada vez más gente lo comparte. Porque precisamente compartiendo sentimientos es como llegamos a sentir la calidez del grupo, tan necesaria. Por lo que cuentas eres una valiente y una madre consciente y presente, y quizás por eso mismo llegas al límite. Así funciona: cuando lo das todo de ti llegas a agotarte, pero el que no sale a correr no se lesiona. Llámalo depresión o llámalo x, cualquier persona en tu situación, con tanta demanda y sin ayuda, acaba extenuada física y mentalmente. Pero piensa que todo tu esfuerzo deja un poso, y que por mal que pienses que te salen las cosas, el hecho de que haya tantas emociones de por medio con tu hijo, aunque sean llantos y rabietas, es señal de que estáis conectados, de que hay amor y unión. Sólo hay que intentar buscar aire, para poder tener algo de calma y reconducir un poco, para que todos podáis disfrutar más. Créeme, te lo digo por experiencia. Y para encontrar ese aire que todos necesitamos, pero que para algunos es más difícil conseguir, por las circunstancias personales, te recomiendo seguir construyendo tribu, online y física. A mí me han ayudado y me siguen ayudando algunas, que puede que ya conozcas. “El desafío del rinoceronte naranja” en facebook, es ayuda en el desahogo, es comprensión, buenos consejos, buenas referencias e incluso chat online. Mónica Serrano, de http://www.psicologiaycrianza.com, hace grupos online de madres, y también terapia por teléfono en la que te escucha sin juzgarte. Yo también fui en su día reacia a buscar cierto tipo de ayuda, pero me alegro de haber dado el paso porque me ayudó a seguir avanzando como persona.
    Enhorabuena por tu blog!

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