maternidad

En mi otra vida tuve que ser muy mala persona

baby-215867_1280Sí, eso es lo que creo, tuve que ser una persona horrible para vivir lo que vivo,  porque no me parece normal lo que me pasa. La gota que colmó el vaso la puso ayer uno de mis vecinos. Sin temor a equivocarme, puedo afirmar y afirmo, que mi vecino es ¡gilipollas!

Sabes que, desde que me quedé embarazada, duermo en otra habitación para reducir las tomas de pecho y poder descansar un poco más, dado que estoy de reposo hasta las 12 semanas. Pues bien, en este tiempo, mi marido es el que se ha encargado de llevar a la cama al niño y se las ha tenido que ingeniar de mil maneras para dormirlo sin pecho. En los último días, a mi hijo le está costando más eso de irse a dormir, y lleva varios días acostándose a las 3 de la mañana. Mi marido se levanta a las 6, así que ya te puedes imaginar cómo está.

Antes de ayer tuvimos una noche movida. El niño se enfadó y tuvo la rabieta del siglo. Gritos, patadas, manotazos, llanto descontrolado… Era un auténtico caos. Mi marido, que por regla general es una balsa de aceite, perdió los nervios y le gritó (normal, la falta de sueño te hace más irascible). Estuvo con la rabieta bastante tiempo, hasta que al final conseguimos calmarlo.

Al día siguiente estábamos fatal. Cansados, con los nervios a flor de piel y yo con  sensación de culpa por hacerlo todo mal. Con tanta impotencia por esforzarme por hacer lo mejor para mi hijo y no recibir ningún tipo de ayuda…  Seguir leyendo “En mi otra vida tuve que ser muy mala persona”

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8 semanas de embarazo

Se han cumplido 8 semanas de embarazo, ya he visto el embrión y hemos escuchado el latido. También me han hecho los análisis para la ecografía de las 12 semanas. He comunicado la buena nueva a mucha gente (mucha más que en los anteriores embarazos), incluso, en el trabajo. Y, aunque ilusionada, no puedo evitar preguntarme en ocasiones si hemos hecho bien.

Mi hijo es aún un bebé. Estamos inmersos de lleno en los terribles 2 años. Eliminando teta (cuesta, cuesta mucho), intentando descansar más por las noches, aunque continúa con múltiples despertares y yo, encima, teniendo que hacer un reposo casi imposible.

Este embarazo lo estoy llevando mucho peor que el de mi hijo. Tengo dolores de cabeza a diario, que no desaparecen por mucho Paracetamol que tome. Tengo náuseas, cansancio…, vamos, que estoy como un trapo. Las atenciones constantes que me exige mi niño, sus llantos y rabietas no ayudan nada a que la situación mejore. Ahora mismo estoy sobrepasada. Necesito ayuda, una persona que venga a casa, que juegue con él o se lo lleve un rato al parque… Por mi zona no existen guarderías, ludotecas ni Escuelas Infantiles. Me siento muy muy sola.