Conciliación·Educación

¿Quién educa a nuestros niños?

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Foto: Thedanw. Pixabay

La semana pasada, sobre la 1 de la mañana, unos golpes en la calle me despertaron. Me asomé a la ventana para ver qué pasaba y descubrí a un muchacho, de unos 20 años, derribando cubos de basura a patadas. Evidentemente, se le veía enfadado, confuso… Se sentaba en la acera, donde no llegaba la luz de las farolas, y se encogía con la cabeza gacha, como llorando, de pronto se levantaba, andaba por medio de la carretera de un lado a otro, sin rumbo, dio un manotazo al retrovisor de un coche y volvió a sentarse en la acera… Se sentaba, se levantaba, caminaba y volvía a empezar. Al cabo de unos minutos llegó la policía y el chico les dijo que lo único que pasaba era que había discutido con su novia.

Presenciando estos momentos, me rondó una pregunta por la cabeza: ¿Qué le pasa a los chicos de hoy en día? ¿Es falta de amor? ¿Es falta de cariño? ¿Es falta de atención? ¿Ausencia de límites, quizás? Hay quien piensa que la juventud está cada vez peor porque “son niños consentidos, que lo tienen todo y a los que no les han dado un tortazo a tiempo”. Yo no creo eso. Yo creo que son personas con muchas carencias afectivas.

Si con 16 semanas un niño es separado de sus padres y llevado a la guardería, ¿quién le asegura el bienestar emocional que necesita? ¿Quién lo coge cuando llora? ¿Quién le da las caricias que alimentan su alma? ¿Cómo puede sentirse protegido y amado rodeado de niños que no paran de llorar y sin que nadie le atienda cuando lo necesita?

Una vez que va al colegio, el niño puede estar sin ver a sus padres hasta las 5 ó 6 de la tarde, si no más, dependiendo de si tiene actividades extraescolares o si los padres tienen jornada partida y salen a las 8. En todo ese tiempo, la atención que tiene viene dada por profesores que repiten hasta la saciedad que no están para educar, sino para enseñar. No sé ahora, pero en mis tiempos, a aquellos chicos que molestaban en clase se les reprendía, se les gritaba, se les castigaba o se les expulsaba de clase (creo que la cosa no ha cambiado mucho al respecto), es decir, nadie se preocupaba en pararse un poco y preguntar qué les pasaba, por qué actuaban así o si  les podían ayudar. Si al llegar a casa, sus padres están cansados tras el trabajo y no aguantan “impertinencias” del niño, puede que no le hagan el caso que necesita. También puede pasar que, entre los deberes que deben hacer, más el preparar la comida para el día siguiente, el baño, la ducha y “a las 21:30 en la cama”, resulte imposible el poder atender las necesidades del pequeño como requiere.

Y ante esto, yo me pregunto, ¿quién educa a nuestros hijos? ¿Dejamos la educación en manos del profesor? Como dije anteriormente, ellos ya explican que eso es imposible, los niños deben ir educados de casa, ellos sólo deben enseñar conocimientos. ¿Dejamos que los eduquen los abuelos? ¿Y por qué no permitir que la educación recaiga en quienes debe recaer: los padres? ¿Por qué es tan complicado de entender que un niño es responsabilidad de dos: el padre y la madre y no de una guardería, de una ludoteca, de unos abuelos ni de unas niñeras? ¿Por qué no contamos con el tiempo suficiente para poder educar a nuestros propios hijos y los tenemos que dejar en manos ajenas que no educan, sino “guardan”? ¿En qué momento olvidaron que estos niños son los ciudadanos adultos del futuro? ¿Que serán los futuros médicos, abogados, enfermeros, políticos, bomberos, psicólogos..?

Se nos concede muy poco tiempo para estar con ellos y en esas horas que este sistema permite que pasemos juntos, ¿por qué podemos optar? Hay quienes se encuentran tan cansados y estresados del día que acaban de tener, que lo único que quieren es poder descansar en casa, entretenerles con la Play o alguna otra cosa y, quizás, hasta se les escape un grito o un castigo a la mínima porque no pueden aguantar más. Hay otros que optan por pasar un “tiempo de calidad” que quizás implica evitar enfados y dejar pasar por alto actos que puedan estropear la tarde de felicidad. También está la opción de aprovechar para hablar con ellos o implicarles en las tareas de la casa… pero, siendo realistas, creo que es lo que menos se da.

Yo aún no lo he experimentado y tuve la suerte de crecer con una madre que me esperaba en casa a la salida del cole y del instituto. Pero pienso en la situación actual, en lo que veo en los jóvenes, esos que cada vez son más violentos, que dan tanta importancia a la imagen física, a las marcas, al postureo… y me pregunto en qué momento encuentran a alguien que sepa calmarles, que les enseñen a ponerse en la piel de los demás, que les ayuden a poner palabras a lo que sienten, que les den las herramientas para saber gestionar sus emociones… 

Y no, esto no es una crítica a los padres, es una crítica al sistema consumista y materialista en el que vivimos, en el que se prioriza la producción a las personas. ¿De 6 de la tarde a 9 ó 10 de la noche da tiempo a educar en valores? ¿No estamos pasando demasiado tiempo sin nuestros hijos? Y ahora es cuando recuerdo aquél anuncio lanzado por Ikea hace unos años en campaña de Navidad, donde los niños lo único que pedían era estar con sus padres.

Con más tiempo de abrazos, caricias, sonrisas, amor y experiencias con los padres, creo que la cosa iría mucho mejor.

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6 comentarios sobre “¿Quién educa a nuestros niños?

  1. Primero decir que me ha gustado mucho el post. Efectivamente hay que mejorar mucho las políticas de conciliación y replantearse los horarios laborales. Pero, si se me permite,he de decir que la mayoría de los profes sí nos preocupamos por educar y dejamos muy a menudo los contenidos de lado para ello.
    Tampoco creo que por estar en casa unos padres atiendan mejor o den más cariño a sus hijos que los que trabajan. ¡Hay de todo! 😉

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    1. Hola, Teacher Nerea. Claro, por suerte hay mucho personal docente que ama a los niños y se preocupa en procurar inculcarles un mínimo de educación, pero con 22 niños por aula se hace muy complicado. Lo he vivido en carne propia. No como profesora, sino como alumna. Ver cómo mis profesores intentaban educar a algunos niños y que se les fuera de las manos, que los niños no estuvieran por la labor o, incluso, los padres se enfrentaran a los maestros delante de sus propios hijos… Es muy complicado. Muchas gracias por tu comentario. Un abrazo!

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  2. Creo que ya comenté hace no mucho en otra entrada tuya lo mucho que me apena saber que mi hija tiene en la guardería compañeros que, con menos de un año, ya se pasaban allí doce horas al día. Con ese ejemplo, cuando me preguntan por qué quiero hacer uso de mi excedencia para estar más tiempo con mi hija, le doy la vuelta a los argumentos habituales que culpan a los padres y pregunto: ¿qué responsabilidad le puedes pedir a un padre en la educación de un hijo al que ve una o dos horas al día?

    Como dice Nerea, yo sí puntualizaría que hay muchos profesores que se esfuerzan por educar, y eso que las condiciones en las que trabajan muchas veces no son precisamente óptimas. Diría que yo sí aprendí ciertos valores de algunos profesores —una minoría, también es cierto—. Es más, añadiría el matiz de que la educación de los niños es hasta cierto punto responsabilidad de toda la sociedad. Lo que puedan recibir en casa tiene un límite, que no es otro que esa línea a partir de la cual los padres perdemos el control de los estímulos que reciben nuestros hijos (publicidad, figuras de referencia en el deporte u otros ámbitos del «famoseo», ejemplos que viven por la calle, compañías que nosotros no podemos elegir…).

    Eso sí, estoy completamente de acuerdo en que los principales, primeros y últimos responsables de su educación debemos ser nosotros, los padres. Y en que para eso necesitamos tener a nuestra disposición las herramientas que nos permitan pasar el tiempo necesario con ellos, porque no se puede educar con el cuentagotas del par de horas diarias y el atracón del fin de semana. La primera educación nace del ejemplo constante, de las formas, el trato y los valores que observan en casa.

    Lo que más me preocupa normalmente cuando surge este tipo de discusiones es que a la mayoría de la gente le da igual o no se lo plantea. ¿Pero no prefieres que tu hijo aprenda tus valores y no los de alguien a quien ni siquiera conoces? ¿Crees que hay alguien que por ser un profesional va a tener mejores valores que los tuyos, acaso? Y si es así, ¿por qué no los adoptas en tu casa entonces? Un poco paradójico todo, ¿no?

    Me ha encantado la entrada 😉 Y perdón por la parrafada 😀

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    1. “¿Qué responsabilidad le puedes pedir a un padre en la educación de un hijo al que ve una o dos horas al día?¿Pero no prefieres que tu hijo aprenda tus valores y no los de alguien a quien ni siquiera conoces?” Me ha encantado tu reflexión, Enrique. Tienes muchísima razón y son cosas que nadie se plantea. Debemos de reflexionar más sobre estas cuestiones. Veo que muchas personas dicen “es que le ha salido un niño atravesado. Ellas son muy buenas personas, pero su hijo les ha salido así”. ¿Cuánto hay de cierto en ello? ¿Sale un niño mal o es consecuencia de que no se pasa el tiempo suficiente con él para inculcarle unos valores, para predicar con el ejemplo, para darle 24 horas de amor…? Por cierto, ¿ya estás con la excedencia? Un abrazo muy fuerte!

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        1. No, tranquilo. La verdad es que puede llegar a ser muy duro, sobre todo si no tienes a alguien que te pueda echar una mano durante 15 ó 30 minutos, un mínimo de tiempo en el que poder parar, coger aire y continuar con más energía, pero al final es muy reconfortante y sabes que estás haciendo lo mejor para la familia. 🙂

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