maternidad

Papá también lo necesita

papá
PublicDomainPictures. Pixabay

Con esto de la maternidad, una empieza a entrar en una vorágine de sensaciones, inseguridades y angustias que le hacen centrarse únicamente en el bebé, olvidándose a veces de sí misma y también del otro miembro de la pareja. No, no me refiero a dejar de hacer cosas juntos o de demostrarnos nuestro amor, sino que estamos tan pendientes de querer ser las mejores madres y, tras las constantes críticas sobre crianza, pecho y demás necesitamos tanto que alguien nos dé una palmadita en la espalda diciéndonos que lo hacemos bien, que no nos damos cuenta de que el papá también necesita unas palabras que le reconforten.

Lo confieso, me ha pasado. No había caído en eso. Tantos meses sintiéndome la oveja negra, luchando contra corriente, defendiéndome de comentarios y consejos/imposiciones no solicitados, que me vi tan pequeña y necesitada de mimos, que olvidé que al hombre que tengo al lado, mi sustento, mi pilar, también le hacía falta que le dijera que lo hace bien como padre.

Por ello, hoy quiero dedicar estas líneas a la persona que más me ha ayudado a ser yo y a aprender a aceptarme y quererme como soy. He tenido la gran suerte de encontrar en mi camino a un hombre que me hace sentir especial, que me cuida, que me respeta, que me ama y que ha sido mi salvavidas en muchísimas ocasiones.

Cariño, eres la persona más especial y mágica que conozco. Llegaste a mi vida en el momento justo y, desde el principio, sabíamos que esto era para siempre. Sin ti no habría prosperado la lactancia materna; sin tu apoyo, paciencia y amor, habría caído en una terrible depresión postparto. Gracias por estar siempre a mi lado y por todo lo que haces por nosotros. Amas a nuestro hijo y se lo demuestras, eres paciente con él, le abrazas, le besas, juegas y le dices que le quieres. Respetas sus ritmos y sus decisiones, te informas para proporcionarle siempre lo mejor, para que crezca seguro de sí mismo, para que no tenga ningún tipo de carencia emocional…

Me encanta verte jugar con él y observar su cara de felicidad cada vez que llegas a casa; escuchar las carcajadas que emite desde la ducha cada vez que lo bañas, la luz de tus ojos cuando se te ocurre hacerle un nuevo juguete con cajas de cartón y esa imagen tan tierna cuando te tumbas con él dormido sobre tu pecho.

Cariño, lo estás haciendo muy bien. Nuestro hijo tiene una suerte enorme al tenerte a ti como padre. Siento no haberme dado cuenta de que necesitabas escucharlo que, al igual que yo,  pones todo el empeño en darle lo mejor pero tienes tus dudas y necesitas que, de vez en cuando, alguien (en este caso yo) te reconozca el esfuerzo, el cariño y el respeto.

Gracias, amor. Gracias por ser nuestro sustento. Gracias por todo lo que nos das. ¡Te quiero!

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