Conciliación

#ConciliaciónRealYa

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Alexas_Fotos. Pixabay

Dentro de unas semanas se vuelven a repetir las elecciones generales en España. Quedan apenas unos días para que los candidatos de los diferentes partidos comiencen a hacer sus campañas, a dar sus mítines y a hacerse un sinfín de selfies con la gente que se les acerque en mercados, mercadillos y pueblos a los que no sabrían ubicar en un mapa. Pero, yo me pregunto, ¿saben esos políticos cuáles son los temas que nos preocupan? Oigo hablar de Venezuela, algo sobre la deuda europea y otra vez de Venezuela. No escucho nada sobre desahucios, empleo de calidad, sanidad o conciliación familiar. “Perdona, ¿concilia qué?” Me gustaría mucho saber qué es para Rajoy, Sánchez, Iglesias, Rivera o Garzón este concepto.

Mucho me temo que para todos ellos la conciliación laboral y familiar sea algo así como “permitir que la mujer pueda regresar a su puesto de trabajo lo antes posible, facilitándole para ello plazas en guarderías o escuelas infantiles”. Pero, ¿y las que no queremos hacer eso? ¿Conciliar es volver a trabajar a las 16 semanas de vida del bebé y dejar a éste al cuidado de otra persona? ¿Estar ausente entre 4 y 8 horas diarias, si no más, y pagar a alguien para que acurruque, calme y juegue con mi niño cuando lo que él necesita es estar conmigo (y yo con él)? ¿Conciliar es que me garanticen una guardería en la que dejarle? Yo no quiero esa “conciliación”, porque para mí no lo es.

Respeto a las mujeres que tras su baja maternal deciden reincorporarse, y me parece muy bien que el Estado les garantice un lugar en el que poder dejar a sus niños pero, ¿y las que no queremos separarnos de ellos? Yo no me vi capaz de volver a trabajar cuando pasaron las 16 semanas. Con ese tiempo, mi bebé ni siquiera se mantenía sentado, no habíamos llegado a los 6 meses de lactancia materna exclusiva recomendada por la OMS y yo no me sentía preparada para pasar tiempo separa de él. ¿Qué hice entonces? Solicitar una excedencia por cuidado de hijo menor de 3 años.

¿Y qué pasó? Pues que dejé de recibir la desgravación de 100 euros por madre trabajadora. Sí, en este país ocurre una cosa muy curiosa. Si una recién parida vuelve al tajo, el Estado le premia con una desgravación de 1200 euros al año (100 euros al mes). No sé por qué motivo, si es para ayudar a pagar una guardería o para incentivarte a dejar al niño con otra persona y volver a currar. La cosa es que, aunque ya llevas un sueldo a casa a final de mes, Hacienda te da un pellizquito más y nadie te pide que justifique en qué te gastas ese dinero.

Si te pillas excedencia y ponen a otra persona en tu lugar, entonces no te dan nada, 0 euros. Se ve que si coges excedencia es que eres rica o que tu niño no ensucia pañales. Así que, no hay sueldo a final de mes ni tampoco pellizquito de regalo. Que digo yo, si hay otra persona trabajando en mi lugar (es decir, que tiene trabajo gracias a que yo me he quedado en casa), ¿no le podrían desgravar a ella ese dinero e ingresármelo a mí, aunque sea para toallitas? En fin…

Pero lo que me parece peor aún es que esos 100 euros por madre trabajadora son, como el propio nombre indica, para MADRES, no para los padres. Esto significa que, si una mujer que cobra 680 euros al mes vuelve al trabajo y su pareja se encuentra en excedencia, ambos tendrían que vivir con 780 euros al mes. Pero, en el caso de que sea la mujer la que se pille la excedencia y su marido cobre 680 euros al mes, la pareja viviría con 680 euros. ¿Es esto normal? A lo que me refiero es a que no es lógico que esos 1200 euros se den sólo a las madres. ¿Es que el padre no ha tenido un bebé? ¿Me están penalizando por ser una mujer que prioriza estar al cuidado exclusivo de su bebé antes que el trabajo? ¿Esos 100 euros mensuales no se le deberían dar a uno de los progenitores, indiferentemente del sexo que tengan?

Sí, seguro que algún político dirá: “es para incentivar a las mujeres a que vuelvan a trabajar”. Pero, hombre de Dios, yo no voy a volver a trabajar para que me des 100 euros, yo quiero estar con mi bebé mientras siga siendo eso, un bebé. Y si me quedo en casa con él, voy a necesitar esos 100 euros tanto o más que aquella madre que regresa al trabajo y deja a su hijo con sus abuelos, con una vecina o en una guardería pública. Mi niño también ensucia pañales, mi niño también necesita vestirse y ponerse esas vacunas tan caras que debemos pagar porque la Seguridad Social no las cubre. Así que, ¿por qué no le desgravas esos 100 euros al padre? Porque el niño es de dos, no sólo de la madre.

Pero solicitar la excedencia por cuidado de hijo menor de 3 años tiene más ‘penalizaciones’. Durante el primer año, tienes derecho a que se te reserve el puesto de trabajo pero, ¿qué ocurre pasado este período? Pues que lo pierdes. Si el Estado consideraba que 16 semanas era un tiempo bastante razonable para que te recuperaras del parto, del postparto y empezaras a despedirte de tu niño unas cuantas horas al día, ya con 1 año espera que tu hijo sea independiente del todo. Vamos, que si el chiquillo cumple 1 año y tú no vuelves al mundo laboral, olvídate de la reserva al puesto de trabajo, ahora sólo tendrás ‘prioridad’. Esto viene a significar que, por poner un ejemplo, si a los 18 meses quieres reincorporarte, la empresa no tiene por qué hacerlo de manera inmediata, sólo cuando quede algún puesto vacante. Así pues, puede ser que te digan que sí en ese mismo momento o que pasen meses o años en blanco, esperando una llamada.

Yo no sé cómo lo verás tú, pero a mí me parece una forma de castigar a las madres que hacen el esfuerzo de quedarse en casa. Si vuelves al trabajo, aparte de tu sueldo, un regalo monetario. Si te quedas en casa cual ‘maruja’ de los ’50, a ajo y agua; será que tu marido está montado en el dólar o que tienes un niño hippie que caga en el campo y se viste con hojas de palmera. Si te portas bien y regresas al curro a los 12 meses, ¡enhorabuena, aquí tienes tu puesto y tus 100 euros!, ¿Que te esperas más tiempo o agotas los 3 años? Pues, aguántate, maja, y espera a que haya hueco. No lo veo justo.

No es justa esta fórmula “feminista” que, al final, considero machista. Machista porque ‘premian’ a la mujer que vuelve a su rutina laboral y castiga a aquella que decide apretarse el cinturón, hacer malabares y vivir con menos con tal de quedarse junto a su bebé porque considera que es lo mejor para ambos. Porque, ¿quién mejor que los padres para cuidar a su niño cuando no es capaz de hablar, ni de caminar, ni de sentarse? ¿Con quién mejor que con sus padres puede estar una criatura tan indefensa? ¿Por qué tenemos que darle prioridad a una empresa que nos va a dar la patada en cuanto dejemos de hacerles falta antes que a un niño que nos ama por encima de todas las cosas y del que dependerá el futuro del país?

En el programa que Jordi Évole dedicó a este tema hace unos meses en ‘Salvados’, el catalán hablaba con personas que vivían en Suecia y que tenían una verdadera conciliación familiar. Esas personas podían estar años en excedencia y percibiendo un dinero a final de mes, porque el Estado sabe que esos niños necesitan comer, necesitan vestirse, necesitan medicamentos… Esas personas a las que Évole entrevistó podían quedarse en casa cuando sus hijos enfermaban ¡y no pasaba nada! Esas personas, además, disponían de multitud de guarderías a las que llevar a sus niños si preferían trabajar, pero no eran penalizados si optaban por quedarse en casa y ocuparse personalmente de su crianza y cuidado en los primeros meses de vida.

Es que es un poco heavy pensar que ya no son los padres los que crían a sus hijos. Es que hay muchos progenitores que, por desgracia, pasan más tiempo con sus compañeros de trabajo que con sus bebés. ¿Cómo puede permitir esta sociedad que unos niños que no llegan a los 5 meses se tengan que levantar a las 7 de la mañana para ir a una guardería donde lo que se encuentran son llantos de otros bebés, virus y, sobre todo, la ausencia de sus padres? ¿Cómo pueden estar estos políticos tan deshumanizados?

Por eso pido, solicito, ¡ruego!, que el grupo que llegue al poder el próximo 26 de junio tenga en cuenta todo lo que estoy diciendo. Porque la conciliación no puede ser sólo dar plazas de guardería o premiar con 1200 euros a la MUJER que vuelve a su trabajo. Porque los padres tenemos el derecho de estar con nuestros hijos el mayor tiempo posible, aunque sea durante los 3 primeros años de vida, que tan importantes son para su desarrollo. Y, sobre todo, porque los bebés tienen derecho a estar con sus padres.

¡Conciliación real YA, por favor!

Si estás de acuerdo con esta reflexión, por favor, me gustaría conocer tu opinión. Si no lo estás, también. Me interesa conocer otros puntos de vista. Y si te ha gustado y crees que puede interesarle o ayudar a otras personas, por favor, compártela. ¡Gracias! #ConciliaciónRealYa

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6 comentarios sobre “#ConciliaciónRealYa

  1. Me temo que no voy a aportar un punto de vista muy enriquecedor porque no podría estar más de acuerdo contigo. Quizá la única diferencia sea que yo lo veo desde el punto de vista del papá, pero en el fondo opino como tú.

    La ocurrencia de que los 100€ sean solo para madres trabajadoras es algo que a mi mujer y a mí nos ha sorprendido siempre. No me entra en la cabeza; como tú, yo no entiendo así la igualdad. Añadiría incluso un detalle más: mientras estás de baja por maternidad sí percibes la ayuda además de un sueldo algo mayor de lo habitual por la reducción de descuentos. Eso sí, si enlazas la baja con una excedencia como tú dices, pierdes todo de golpe.

    Al final todo se reduce a lo que empiezas a hilar al final de la entrada: que cada vez somos menos los padres que criamos a nuestros hijos. No sé si fue antes el huevo o la gallina, pero el caso es que los políticos cada vez entienden más que las soluciones pasan por facilitarnos la externalización de la crianza a manos de terceros. ¡Pero si yo lo que quiero es criarlos yo, hombres de Dios! En un país con un 20% de paro lo que se fomenta no es que te quedes en casa invirtiendo en unos niños sanos y criados con cariño, sino que vuelvas a ocupar tu puesto de trabajo aunque te desgarre el alma. Me da muchísima pena ver a bebés del primer curso de la escuela infantil que se pasan allí de 7 a 7. ¡12 horas sin ver a sus padres! ¿Cómo vamos luego a pedirles responsabilidad a los padres en la educación de sus hijos si son otros los que los han criado?

    En fin, que me ha encantado tu entrada. Cada día parece más difícil defender este tipo de posturas, y te lo digo yo que dentro de un mes empiezo mi excedencia para quedarme con mi hija y no paro de tener que dar explicaciones de por qué renuncio a seguir trabajando…

    ¡Un saludo!

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    1. Antes que nada, darte las felicidades por solicitar la excedencia y darle a tu criatura lo que realmente necesita, que es el amor y el cuidado de su padre la mayor parte del tiempo posible. Es algo duro, pero muy satisfactorio. Lo de las críticas es algo que tampoco comprendo, no sé si viene desde el punto de vista adultocentrista de anteponer la carrera profesional ante cualquier asunto familiar o si lo dicen con una envidia encubierta porque les habría gustado hacer lo mismo que tú, pero las circunstancias se lo han impedido. (Opto por lo segundo).
      Yo no puedo comprender que para los políticos la conciliación sólo sea que las mujeres seamos iguales que los hombres, “demostrar” que las mujeres no tenemos por qué dedicarnos a cuidar de nuestros niños, que para eso hay guarderías y biberones, que las mujeres deben rendir tanto o más que un hombre, estar completamente recuperadas tras el parto y volver al trabajo como si no hubiera pasado nada (como lo hicieran en su día Soraya Sáenz de Santamaría o Susana Díaz). Para demostrar tu valía como mujer trabajadora es necesario que tu hijo se críe con otra persona desde las 16 semanas? Por qué? Si es un bebé que ni siquiera ha comenzado a comer sólidos!!! Es un bebé que no es capaz de sentarse, es una criatura que necesita el contacto continuo con sus padres… Lo veo algo atroz. Un modelo en el que se preocupan muchísimo por que tu carrera profesional no se vea afectada, pero que descuida de forma brutal las necesidades de un bebé. Es como si los políticos (que al fin y al cabo son los que hacen las leyes) estuvieran deshumanizados. Creo que deberíamos luchar para conseguir una conciliación real. A la persona que quiera reincorporarse rápidamente porque ama su profesión o porque no le queda más remedio para llegar a fin de mes, facilítale una guardería o el poder tener una mamá de día en su casa, pero a las que no tenemos el trabajo de nuestras vidas (porque no todas tenemos que ser directoras o jefas, podemos ser cajeras, dependientas o barrenderas, por ejemplo) o decidimos que vamos a reducir muchísimos gastos con tal de estar presentes en los años más importantes de la vida de nuestro hijo, no se nos penalice. A veces pienso que el feminismo, al final, está yendo en nuestra contra.
      Un abrazo, Enrique 🙂

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    1. Sí. Tengo la sensación de que las leyes han decidido por mí. La opción correcta es volver al trabajo tras las 16 semanas y que tu hijo sea cuidado por otros. ¿Recuerdas el revuelo que se creó cuando Caolina Bescansa llevó al niño al Congreso? Muchos decían “Tiene una guardería allí, que lo deje” ¿Pero por qué va a hacer eso? Si la mujer está sentada en un sillón y le puede dar el pecho al niño sin problema, si no molesta! Por qué debe separarse de él? Pero si optas por quedarte en casa, llegan las malas caras de los compañeros. Tienes que soportar que te llamen mantenida o que te pregunten constantemente cuándo vas a volver al trabajo. Aparte, la penalización que he explicado por parte del Estado: ¿Te quedas en casa? Pues apáñatelas como puedas, que no te voy a dar ni las gracias. Es como si dedicarte en cuerpo y alma a tu bebé (que es un bebé, no un niño de 8 años ni un adolescente de 15) fuera algo malo, algo que no deberíamos hacer porque nos convierte en las marujas que fueron nuestras abuelas y nosotras debemos ser mujeres del siglo XXI a las que tener un hijo no les afecta en la rutina diaria.

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