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Sin conexión con mi bebé

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Sé que lo que voy a contarte no es algo que puedas encontrar agradable de leer o, quizás, ni siquiera es usual en otros blogs pero, como con este espacio pretendo ser lo más sincera posible, allá va: He estado mucho tiempo sin sentirme conectada a mi bebé. Y quien dice mucho tiempo dice más de 18 meses, es decir, más de año y medio sin estar en sintonía con él.

Con esto no quiero decir que haya estado todo ese período sin quererlo o sintiéndolo como un extraño o un “estorbo”, no, a lo que me refiero es a que no me he dejado fluir y no he conseguido mantener una buena relación con él, sosegada, tranquila, 100% de amor.

Después de pensar y reflexionar, he llegado a la conclusión de que lo que me impedía disfrutar de él, como veía que hacían otras madres, era mi obsesión en que todo fuera perfecto. 

Cuando me quedé embarazada, era de las que no se planteaban mucho la forma de crianza que iba a llevar a cabo. Sí, sabía que no quería repetir los errores que mis padres cometieron conmigo (gritos, amenazas, golpes, etc.), pero nada más. Luego empecé a tener información sobre la crianza con apego, a leer libros de Carlos González, Rosa Jové, María Montessori… y mis ideas dieron un vuelco tremendo. Empecé a preocuparme muchísimo sobre cómo serían los primeros meses de vida de mi hijo, los primeros años que son tan importantes para la formación de la personalidad…, y todo ello acabó por llevarme a una especie de obsesión que me dañaba.  Seguir leyendo “Sin conexión con mi bebé”

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Buscando a mi tribu

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Hola, tribu:

Me aventuro en esto de la maternidad bloguera sin ningún tipo de pretensión. No aspiro a tener miles de visitas diarias, a convertirme en un referente para nadie ni a que me lluevan ofertas para realizar posts publicitarios. Creo este blog para algo que considero más importante y trascendental. Abro este espacio como forma de desahogo y de poner en orden mis ideas e impresiones sobre la maternidad. Porque sí, porque mi vida ha dado un cambio drástico desde que mi bebé llegó a este mundo hace casi dos años y son tantas las cosas que se me pasan por la cabeza, que necesito dejarlas por escrito para procesar.

“Bueno, pues cómprate un diario”, me podrías decir, sí, podría optar por ello, pero el motivo por el que prefiero que estos sentimientos y vivencias queden reflejados aquí es por mi necesidad de ayudar a los demás. Quizás tú te encuentres en mi misma situación. Tal vez a ti te vengan a la mente mis mismas dudas, mis mismos miedos y leyéndome te das cuenta de que no eres la única, de que puede ser algo normal y, sobre todo, de que no estás sola.

¿No te has preguntado por qué casi todas las madres tienen un blog? Creo que es por esa necesidad de desahogo, de contacto con alguien que pueda sentir lo mismo, que te pueda aconsejar… Por esa necesidad de formar parte de una tribu que se cuida, que se protege, que comparte aprendizajes y consejos.

Seamos sinceros, todas necesitamos una tribu. Yo, como la que más y, al no tenerla física, la busco virtual porque sé que detrás de la pantalla  hay chicas de las que puedo aprender muchísimo, a las que me encantaría poder ayudar o animar, a las que echarles una mano en momentos de tristeza y con las que alegrarme con cada nuevo capítulo de nuestra maternidad. Porque, si no nos apoyamos entre nosotras, estaremos perdidas.

Me encantaría que tú fueses un miembro más de esta pequeña tribu. ¿Te animas a acompañarme?